Un solo planeta, una responsabilidad compartida


Bien sea en Europa, Asia, África…, o en cualquier otro lugar del mundo; las personas tenemos las mismas necesidades básicas: contar con alimentos suficientes, alojamiento, acceso a la educación y atención sanitaria, agua potable y seguridad social, pero también a un medio ambiente sano.

Aunque la realidad nos muestra que aún existen profundas diferencias entre unos seres humanos y otros. Así, cerca de mil doscientos millones de personas, el 22% de la población mundial, vive aún bajo el umbral de la pobreza extrema [1]. La pobreza no significa simplemente no tener acceso a los bienes esenciales. Los más desfavorecidos tienen una participación limitada en la sociedad y ninguna oportunidad de vivir su vida de manera independiente. La pobreza es, principalmente, un problema en los países en desarrollo aunque los países más desarrollados tienen también una gran responsabilidad en su existencia. La reciente crisis financiera ha conllevado que muchos europeos se encuentran también en esta situación de exclusión económica.

En el contexto de una economía cada vez más global, existen importantes relaciones económicas entre Europa y los países en desarrollo. Por esta razón, la UE ha declarado 2015 el Año Europeo para el Desarrollo. Por primera vez, un año temático europeo se dedica a las relaciones exteriores y al papel de Europa en el mundo. En una encuesta del Eurobarómetro en 2013 mostraba como este tema era importante para los ciudadanos europeos. El 85% de los encuestados consideró importante la ayuda al desarrollo y un 66% harían de la lucha contra la pobreza en los países en desarrollo una prioridad mayor a nivel de la UE [2] .

El lema para el Año Europeo para el Desarrollo es: “nuestro mundo, nuestra dignidad, nuestro futuro”. El objetivo de la UE a lo largo de este año es informar a los ciudadanos europeos sobre la cooperación para el desarrollo que realiza Europa con el fin de conseguir su participación directa, así como entender mejor los beneficios de la acción de cooperación en el desarrollo de los beneficiarios directos y, también, de los propios ciudadanos de la UE.

Pero 2015 es también un año destacado porque se han renovado los objetivos de desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas (ODM). La comunidad internacional acordó responsabilizarse de su consecución en el año 2000.Tras quince años, algunos de aquellos objetivos se han cumplido como la reducción a la mitad del número de personas que viven en la pobreza extrema, pero la mayoría de los retos se han quedado. En esta nueva andadura, se han acordado nuevos objetivos entre ellos uno conservar y usar de forma sostenible los océanos.

No sólo los políticos pueden hacer algo al respecto. También podemos actuar los consumidores europeos a través de nuestra decisión de compra porque cómo consumimos tiene consecuencias sociales, ecológicas y económicas en las regiones y países de origen de esos productos (incluidos los países en desarrollo). Cuando estamos informados sobre los productos que compramos, cómo se han producido o capturado, estado de ese recurso, si tienen la información legalmente requerida, etc; escoger un producto sostenible u otro tiene un impacto directo en la manera en que se producen o capturan estos productos y las consecuencias para las personas y el medio ambiente.

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[1] United Nations Development Programme (UNDP): Human Development Report 2014. Page 19; http://hdr.undp.org/en/2014-report/download

[2] European Commission. Special Eurobarometer 421. The European Year for Development. Citizens’ Views on Development, Cooperation and Aid. 2015. Page 18; http://ec.europa.eu/public_opinion/archives/ebs/ebs_421_en.pdfhttps://europa.eu/eyd2015/de/content/about-2015

  • 22% de la población mundial vive en la extrema pobreza
  • 85% de los Europeos consideran que la ayuda al desarrollo es importante
Enlace oficial a EYD2015
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