Con motivo del Día Mundial contra la esclavitud infantil:

WWF hace públicos sus principios éticos para luchar contra los abusos a los derechos humanos y laborales en la industria pesquera y acuícola. La organización pide medidas a los gobiernos para asegurar que el consumidor pueda comprar pescado sostenible no sólo desde el punto de vista ambiental, sino también social. Asimismo, pide a España que ratifique el Convenio internacional sobre el trabajo en la pesca para poner freno a la explotación y a la esclavitud en este sector (ILO 188).

Con motivo del Día Mundial contra la Esclavitud Infantil que se celebra mañana 16 de abril, WWF lanza su código ético para luchar contra este problema en la pesca. La organización recuerda la importancia de asegurar que la actividad pesquera respete una serie de principios para evitar que se vulneren los derechos humanos de quienes trabajan en estos sectores.

Según la organización, los beneficios de la sostenibilidad en las pesquerías deben extenderse no solo a los aspectos ambientales, sino también a los sociales. De hecho, WWF considera que el papel de la industria pesquera, incluyendo la acuicultura y el resto de actores de la cadena de suministro, debe ser clave a la hora de resolver los abusos contra los derechos humanos y laborales y debe apoyar la creación de medios de vida justos y sostenibles para los productores.

El pasado año, las ONG y el sector español denunciaron varios casos de explotación y esclavitud de niños en flotas e industrias pesqueras en países del Sudeste asiático, como Tailandia e Indonesia. Cabe recordar que estos operadores venden posteriormente su pescado o marisco a la UE a bajo precio. Estos hechos suceden a costa de no respetar ni la salud de los caladeros o ecosistemas ni los derechos laborales. Incluso, en ocasiones estas actividades mantienen vínculos con la corrupción y con la criminalidad.

Actualmente, los niños participan en una gran variedad de tareas en este ámbito. Entre ellas, se cuenta la pesca, las preparaciones previas a las campañas de pesca, actividades posteriores a la captura, alimentación y recolección de peces en estanques y jaulas, construcción de barcos y fabricación y reparación de redes, etc.

La organización pide medidas a los gobiernos de la UE para asegurar que el consumidor pueda comprar pescado sostenible también desde el punto de vista social. Además de dar a conocer este código ético sobre las condiciones laborales y éticas en el sector pesquero y acuícola, WWF solicita que España ratifique el Convenio internacional (ILO 188) sobre el trabajo en la pesca de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). No en vano, este convenio permitirá crear un marco legal para luchar contra la esclavitud y explotación laboral en el sector de la pesca, incluida la infantil.

Cabe recordar que el 50% del pescado importado por Europa proviene de países en vías de desarrollo y, en el caso de España, el porcentaje alcanza el 38%. Por este motivo, WWF ha lanzado una campaña, Fish Forward  financiada por la UE, para concienciar a los consumidores europeos del impacto que sus decisiones en la compra de pescado y marisco tienen sobre los recursos marinos y las comunidades que dependen de ellos.

Según José Luis García Varas, Responsable del Programa Marino de WWF: «Detrás del pescado que acaba en nuestra mesa, puede haber una historia terrorífica de destrucción de ecosistemas y maltrato a personas. Pero también pueden darse historias hermosas de explotación de los recursos marinos respetando nuestros mares que permiten mantener la forma de vida de las personas que dependen de ellos de una forma digna. Y continúa: «disponer de esta informacion es un derecho de los consumidores y la base para tomar una decisión adecuada. Cambiar las malas historias está también en nuestras manos».

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